Renting y coronavirus: contexto actual 2021

Explicaremos cómo renting y coronavirus se han visto afectados entre ellos. Las propias características del alquiler a largo plazo hacen que este servicio se adapte mejor a los nuevos hábitos que ha generado la pandemia. Muchos particulares y empresas han visto reducido su poder adquisitivo por la crisis del coronavirus, a lo que se suma la incertidumbre económica y el temor a una nueva recesión. Aquí entra el juego el renting. Una opción al alza que implica la eliminación del importante desembolso inicial que supone la compra de un vehículo.

Cómo se relacionan el renting y coronavirus

Con el sistema de renting no es necesario dar entrada por lo que los consumidores pueden ver en esta opción una realidad que se ajusta más a su economía actual. Se elimina así el miedo a hacer una gran inversión inicial y, además, el conductor se beneficia de que en los últimos meses se han reducido la duración de los contratos de alquiler de vehículos dirigidos a particulares, con periodos de hasta únicamente un año en muchos casos.

Pero el renting y coronavirus no solo puede contribuir a ayudar a los particulares en la nueva era postcoronavirus sino también a pymes y autónomos. A estos últimos les ofrece  ventajas como la orientación y adaptación a sus necesidades o la implementación de las últimas novedades tecnológicas. 

La pandemia mundial de la COVID-19 también ha provocado importantes mejoras en la contaminación local y en las emisiones de CO2.  Esta crisis supone una oportunidad para mejorar la calidad medioambiental de las ciudades ya que ha quedado en evidencia la importancia de contribuir, con cualquier gesto, a la reducción de la huella ecológica. Además, el renting y coronavirus ha reflejado, una vez más, la necesidad de acelerar la llegada de una movilidad sostenible y comprometida con el medioambiente.

En este sentido, el renting parte con la ventaja de que cuenta con un parque automovilístico plenamente renovado y equipado con las últimas novedades tecnológicas. Además, dispone de flotas de vehículos híbridos, eléctricos… por lo que le permite contribuir con más fuerza a crear una movilidad sostenible, una exigencia que cada vez es más demandada en la sociedad especialmente tras el COVID-19.

Pero con la crisis, el papel del renting en este sentido no solo se ha consolidado, sino que se ha acelerado. En efecto, todos los caminos, los de antes y los de ahora, conducen a la movilidad sostenible. Los usuarios buscan una nueva movilidad que les proporcione una satisfacción plena de sus necesidades de transporte, pero que a la vez contribuya al cuidado medioambiental, al compromiso con la seguridad vial y a la eficiencia en la conducción.

En esta nueva era, la nueva movilidad viene de la mano de los motores híbridos y eléctricos y está ligada, además, a nuevos usos, a nuevos hábitos de transporte: los coches seguirán siendo esenciales, pero las bicicletas, las motos o lo patinetes empiezan a posicionarse, sobre todo en las grandes ciudades, como una forma de entender la nueva movilidad, porque permiten un ahorro importante de costes y de tiempo y se adaptan de forma aún más personal a cada tipo de usuario y a sus necesidades concretas.

Por lo tanto, podemos afirmar que renting y coronavirus son dos palabras complementarias. Los sistemas telemáticos, el big data, los vehículos conectados y las plataformas digitales serán el abc de la movilidad, pues van a facilitar las gestiones y van a agilizar los trámites necesarios y derivados del uso del automóvil. En este contexto, las operadoras de renting partimos ya de una posición de vanguardia como agentes activos de cambio, en evolución continua y adaptadas a los cambios que demanda la sociedad en materia de transporte.